27 de noviembre de 2006

OSCURIDAD

Hubo una vez, un tiempo dominado por una densa oscuridad. Una oscuridad obligada donde muchos participaron sin ser conscientes.

En un ambiente de opresión y de recorte de libertades la única herramienta libre es la propia imaginación. Imaginación para crear mundos nuevos donde el dolor y el miedo únicamente sean requeridos por uno mismo para potenciar las emociones.

La Guerra Civil española y sus cuarenta años de sombra fueron esa época. Una Guerra que en boca de muchos fue un compendio de razones que en un futuro iban a propiciar nuevas luchas. Religiosas, políticas, ideológicas y sociales.

Las artes han plasmado este acontecimiento; pinturas sobrecogedoras, libros y cine. Y no sólo bajo la firma de artistas patrios.

En los últimos años se han hecho varias películas algunas tratando el tema de forma indirecta “Soldados de Salamina” Y otras metiéndose de lleno, “Tierra y libertad”, “Silencio roto” y la más reciente “El laberinto del fauno”

Esta última realizada por un director foráneo. Guillermo del Toro cuya temática no le es ajena. “El espinazo del diablo” se situaba en la última etapa de la resistencia.

En esta obra Del Toro se acerca aquella crueldad de una forma “dulce” bajo la mirada inocente de una niña. Una niña que vive la resistencia de los malogrados maquis. Una historia externa trágica no menos dramática que la propia.

Crueldad que tiene en la película un rostro el de Sergi López. Muy bien diseñado. Con momentos atroces, la tortura del joven tartamudo. La persona débil, objeto del maligno para proclamar su mal. La prepotencia del opresor en la cara de la mujer del alcalde y el regente.

Es inusual en la cinematografía nacional una superproducción con mucho artificio y de buena calidad. Sobre todo que cuando se hace no se suelen equilibrar los elementos. Alatriste, 1492…

En esta la mano del mexicano logra un potente relato lleno de sus elementos más apreciados los monstruos, la oscuridad y la naturaleza dotándolos de personalidad propia.

Un inexorable cuento de hadas con princesas y verdugos.



25 de noviembre de 2006

GARABATEAR


E aquí un ejemplo de cómo aquello que llamamos cine “intelectual” esconde muchas veces una mediocre idea. Que adornado de unos cuantos frescos atrae al público.

Pintar y hacer el amor. Un maduro se jubila de forma precipitada. Su mujer una pintora descubre en uno de sus salidas una hermosa casa desabitada; En un pueblo gobernado por un alcalde ciego. Después de intensas conversaciones deciden marcharse a vivir al bucólico sitio.
Allí entran en contacto con la extraña pareja del alcalde. En un juego a cuatro.
Lo que en un principio parecía una película sobre la madurez el miedo a la vejez del deseo o el amor. Se convierte en un fallido y estúpido semi-Thriller.
UN film donde los personajes no están pintados, más bien son garabatos de un mediocre guionista. Personajes sin profundidad. Pudiendo ser sombras sin que nos molesten su ausencia. Patética interpretación de Sergi López.

Entre muchas de las guindas de este film es la irrisoria llegada de una hija con una historia de amor. Que pasa desapercibida porque en la pretensión de mantener en pie el mediocre guión; el director se mete en el psicoanálisis propio de cualquier libro de Bucay,

Eso si como he dicho hay mucho fresco a adornar la película, Una pareja que integrante de la clase burguesa-intelectual unos pasajes bellísimos y unos actores con peregrí.
Pero el resultado es una película propia de ser emitida en al sobremesa.

CONCIENCIA TRANQUILA



LA ZONA FANTASMA. 26 de septiembre de 2004. Empalago

Me lo comentó un amigo cineasta hará ya un año: "Las únicas películas que ahora mismo tienen asegurado el beneplácito de la crítica y el estruendo de los medios en general, son las que tratan de temas supuestamente nobles y candentes, periodísticos; o, si lo prefieres, las que sirven a la buena conciencia del espectador". No sólo voy comprobando que tenía razón, sino que además se quedó corto: la moda o la plaga ha alcanzado también a la literatura, y desde luego no es exclusiva de nuestro país. La mayoría de esas películas recientes no las he visto, ni los libros los he leído, así que no discutiré su posible bondad artística, que no descarto en algunos casos. El problema va más allá de la calidad individual de cada obra. El problema es un síntoma y lo que a todas luces parece, más que una mera tendencia, un oportunismo, un ventajismo, una opción en sí misma demagógica y una especie de “blindaje temático” ante las críticas. El truco es simple, y ya viejo en España: en los años sesenta hubo gran cantidad de novelas, la mayoría mediocres si no muy malas, llenas de buenas intenciones extraliterarias y adscritas a lo que se llamó el realismo social. Sus autores eran "progres" de entonces, muchos de ellos luchadores antifranquistas. Sus novelas, con los límites impuestos por la censura, combatían el régimen, o denunciaban "la moral burguesa", o mostraban la "alienación" y las penurias de la clase trabajadora, y, ya sólo por eso, por ser su tema y sus intenciones los que eran, gozaban del absoluto e incondicional favor de la crítica (que siempre estuvo más bien en manos de gente de izquierdas, por pura dejadez del franquismo, que ante la palabra "cultura", ya saben, solía sacar la porra o se desentendía). Eran obras que, independientemente de sus frecuentes ridiculez y ramplonería artísticas, resultaban "inatacables", porque un ataque a ellas se identificaba groseramente, sin más, con un ataque a lo que defendían. Pero en fin, cuando la política está prohibida todo se politiza y se distorsiona, y abusos así llegan a comprenderse. Lo que es más incomprensible y menos aceptable es que en una situación de normalidad democrática también se dé lo que podríamos llamar la "bula o impunidad temática". Si un cineasta hace una película a favor de los parados, o sobre un enfermo que implora la eutanasia, o sobre las penalidades de quienes desean abortar en Irlanda, o el maltrato a las mujeres, o los desheredados del mundo, o el hijo discapacitado de un hombre que lo rechazó por eso, o el terror de un niño al que su padre apalea (son ejemplos más o menos reales), ya sólo por ser su asunto el que es, y sus intenciones las que son (de "denuncia", de "solidaridad", de "infinita piedad": en suma, lo que los críticos cursis llaman "un aldabonazo a las conciencias"), la película en cuestión se convierte automáticamente no sólo en "inatacable" (y ay de quien se meta con ella), sino en "necesaria", "imprescindible", "valiente" y demás zarandajas, porque no hay película ni libro en el mundo que sean ni hayan sido nunca tal cosa como "necesarios". Y, a su vez, si un escritor se ocupa de las víctimas republicanas de la Guerra (con insistencia en las Trece Rosas), o de la melancólica desaparición del euskera, o del acoso laboral a la mujer, o no digamos del socorrido Holocausto y demás persecuciones totalitarias del siglo XX, entonces tendrá ya garantizados los parabienes y aun la beatería, sólo por tratar de lo que trata. Y si alguien critica literaria o cinematográficamente uno de esos libros o películas, será acusado de no suscribir las tesis políticamente correctas sustentadas por tales obras, y eso es hoy un pecado mortal como ninguno. Entre esas películas y libros los habrá a buen seguro excelentes, medianos y pésimos, más allá de sus enaltecedores temas. Pero uno no puede por menos de percibir, en esta moda o plaga, cierto chantaje apriorístico, cierto exhibicionismo ("Miren qué compasivo soy, y por tanto cuánto lo son ustedes", parecen decir los autores a sus lectores y espectadores) y cierto aprovechamiento de mala ley. Y, desde luego, un considerable empalago: todos somos muy buenos y nos afectan las injusticias, presentes o remotas. Pero en ese cine y esa literatura hay, como mínimo, una cosa que no hacen y que el arte de buena ley a menudo hacía, a saber: no turban, no inquietan, no muestran nuestra frecuente negrura, ni siquiera nuestra mezcla de generosidad y bajeza, ni siquiera el conflicto, el dilema. No, suelen ser, por el contrario, abundantes dosis de absolución y melaza, y que me disculpen las obras que, pese a su facilón asunto (también la moralidad está en elegir de qué y de qué no se habla), no incurran en eso. Alguna habrá, aunque parezca difícil; porque son obras que -por decirlo mal- se lo ponen a huevo a sí mismas; a las que la emotividad les sale gratis, les viene ya dada antes de la primera línea o el primer fotograma. Y recurrir a eso, lo siento, no es nunca artísticamente meritorio, ni tampoco es muy honrado.


Javier Marías El País Semanal, 26 de septiembre de 2004

22 de noviembre de 2006

IRONÍA


Solo encontraras la felicidad si eres capaz de reírte de tu mismo. Es una de las máximas que cualquier terapeuta te especta a la primera de cambio.

Este dicho popular se puede generalizar y aplicar a una comunidad, una ciudad, un estado o un país entero.

Aunque creamos que los americanos se creen centros del mundo. Es dentro de ese ombligo donde han salido las mayores críticas a toda una sociedad. Una sociedad que traspasa fronteras.

En la actualidad existen numerosos programas de un humor muy cuestionable. Jackass , donde las risas siguen el binomio de caídas y caca-culo-pedo-pis. Un humor aplaudido numeroso público.

De Ali G show” es uno de esos programas. Pilotado por Sacha Baron Cohen cada semana realiza su particular crónica de la actualidad.

Viendo la del público. Este actor ingles decidió lazarse a rodad una comedia fuera del marco Hollywoodiense. Una comedia para ridiculizar y sonrojar a la sociedad americana y al resto del mundo.

Borat es un reportero de Kazakistan que vive con su hermano retrasado una hermana…. Un día recibe la oferta de grabar un documental sobre las costumbres americanas. Para ello se adentra en el país de las barras y estrellas y emprende un camino delirante. Cámara en manos inica un camino delirabte donde se encuentran a toda una gama de personas reales. (Algunos pensaran que son inventados pero nada más lejos). En el recorrido no encontramos entre otros a Bod Barr conocido predicador e impulsor del “God Hates Fags”. Una asociación que se ocupa entre otras cosas de acudir a funerales de homosexuales con pancartas donde aparece su lema y nombre de la asociación

Un recorrido para descubrir la hipocresía la misoginia el chovinismo barato y la homofobia de este mundo contemporáneo. Con momentos cumbres; la visita a la asociación feminista donde las mujeres están escandalizadas antes de iniciar la conversación o el rodeo donde un vaquero alaba el trato criminal de los homosexuales en Kazakistan afirmando que esperan que llegue pronto a USA. Una palabras que algún miembro del Foro de la Familia harían suyas.



21 de noviembre de 2006

MIRADA ENFERMA

Los extremos siempre se tocan. Quien iba a decir que la agonía del comandante sería igual a la del difunto Papa. Uno ladeaba la cabeza hacia un lado otro se balancea al vals de la muerte.

Extremos que, ven más de los que unos ojos sanos son capaces de avistar.

Ejemplo de esto es el artículo publicado por el magazine de la “escritora” Lucia Etxebarria. Según ella la película de Scorsese tiene otra trama.




Donde los demás vieron "una alegoría sobre la ambigiiedad

ética" o "un tratado del enga­ño" yo sólo vi una película gay, muy gayo Hablo de "Infiltra­dos", que me parece que habla más sobre la ambigiiedad sexual que sobre le ética.

La chica de la película se pasa la cinta entera vestida de hom­bre. Incluso en la única (y sosí­sima) escena "erótica" (es un decir) de la historia lleva pues­ta una camisa masculina. Cuando se la quita revela un conjunto de bragas negras y sujetador blanco. ¿Fallo garra­fal de la estilista -presunción dudosa dado el estratosférico presupuesto de la producción-

o efecto óPtico intencional para

que parezca que no lleva sujetador y re­cuerde a un efebo? También dan que pen­sar escenas como el encuentro con la mafia china. en una especie de cuarto oscuro de bar de Chueca en el que los malosos chinos más que temerarios forajidos parecían re­cién salidos de la revista "Vanidad" (uno, a la izquierda, tenía más pinta de geisha que de gángster); o cuando en la oscuridad de un cine X, Jack Nicholson casi obliga a Matt Damon a chuparle la polla ... que re­sulta ser un vibrador; o la persecución de DiCaprio a Damon a través de un sórdido callejón, la cámara siempre centrada en el (estupendo) trasero de Damon, escena que
parece recién salida de una peli de Bruce La Bruce; o las llamadas jadeantes y anónimas de móvil a móvil de DiCapno a Damon y vi­ceversa, que sonaban, más que amenaza­doras, propias de un amante tímido. Y, ''last but not least", el hecho de que durante toda la película los rudos protagonistas se espeten unos a otros: "Chúpame la polla, maricón", "que te den por el culo", "este sargento está tan loco por mi culo que si se lo dan a oler se tira en plancha", y otras lin­dezas semejantes.

Sé que muchos no van a estar de acuerdo con mi interpretación. Sin embargo, son

infinidad los articulos críticos escritos s'o­bre el homoerotismo de las películas de Scorsese, muy especialmente en "Raging Bull". Y como el espacio que me dan es exi­guo, no me da tiempo a meterme en más elucubraciones, pero conste que yo estoy muy de acuerdo con la teoría de Foucault de que tanto en individuos como en socie­dades muy reprimidas sexualmente la vio­lencia actúa como vía de escape para subli­mar otros instintos., Y todos los lectores saben que las películas de Scorsese son muy muy muy violentas.

Otra película también violenta y de reparto casi exclusivamente masculino, "Days of

. glory" ("Les indigenes"); muestra asimis­mo un punto de homosexualidad sugerida: la historia del soldado que se desvive por un sargento y que muere intentando sal­varle. Ambos acaban yaciendo juntos, uno alIado del otro, pero cadáveres. 10 que en Scorsese era un apabullante despliegue técnico, y un guión retorcido a base de in­genioso, que se quedaba, a mi juicio, en ar­tefacto pirotécnico, brillantísinio pero va­cío, se convierte aquí en una profundísima reflexión sobre la xenofobia, el racismo y la hipocresía de las llamadas sociedades "ci­vilizadas" que para colmo pretenden impo­ner sus valores a las demás.

Y esta diferencia entre la exhibición de la violencia como juego, entretenimiento y diversión o como incitación a la reflexión es la que me lleva a recomendarles, encareci­damente, "Days of glory".


13 de noviembre de 2006

"The Departed" Scorsese.


Alguien afirmo recientemente que el cine de género estaba en crisis. Que Hollywood únicamente se dedica hacer remake de viejas películas.

Scorsese es un zorro viejo y conocedor de cómo se las gasta la industria a la que el mira de forma muy tímida. Ha dado una gran campanada

Como muchos de sus correligionarios intenta mantenerse fuera de la farándula de Hollywood. Lo que le ha supuesto ser nominado en repetidas ocasiones sin conseguir ninguna estatuilla.

Igual que Woody Allen tiene predilección por el ambiente intelectual neoyorquino a Scorsese le encanta sumergirse en el inframundo de la mafia y el juego socio.
Algo que consiguió plasmar en grandes obras maestras del cine. Desde el Taxi Driver hasta la más reciente “The Departed”
Un mundo reinado por hombres sin escrúpulos con ansias de poder. Que exploran su lado más oscuro hasta sus últimas consecuencias.

El mundo se construyo bajo una continua lucha donde sobreviven los más fuertes. Y por que no mostrar está continua lucha cotidiana. Ya sea en manos de la mafia o de otro malvado.

The Departed cuyo título en un principio iba a ser “Infernal Affaire” Es un ramake de la película Hongkonesa “Mou gaan dou” más taquillera de todos los tiempos. Poseedora ya de tres secuelas.

Si no puedes cambiar las leyes por que no aceptarlas y jugar sobre ellas. Así podía resumirse la trama de esta película. Para ello los dos poderes uno que encaran el bien y otro el lado oscuro lleva a cabo una misma acción infiltrar topos en el grupo contrario.

El guión vertiginoso y bein hilvanado va in crescendo.. Scorsese le gusta mostrar todo el recorrido de los personajes sin importarle la duración del film. Esto le permite buenas jugadas. Si la trama se puede resolver de una forma por que no complicarla y dejar sin explicar como se ha llegado. Esto ocurre en “The departed” donde el enlace es fruto de una heterogeneidad de hechos


La película está protagonizada por su nuevo actor fetiche, Dicaprio en una interpretación grandiosa, un equilibrado Jack Nicholson, un blando como siempre Mat Damon y unos formidables Alec Baldwin Mark Wahlberg Martin Sheen y la sorpresa de la desconocida Vera Farmiga.

Una obra maestra del director de ojos tristes
.