
En Leones por Corderos la última propuesta de Robert Reford así lo sentencia.
En California el profesor Robert Reford se entrevista a un alumno díscolo pero prometedor. El maestro intenta convencer al alumno de su capacidad para la crítica la necesidad de reaccionar. Objetivo conseguido.
En Afganistán dos jóvenes soldados luchan por su mejor mundo, jóvenes desposeídos de destino que parten a la batalla para poder cumplir sus deseos. Objetivo fracasado
Tanto la alocución del senador y la periodista como el del profesor y el alumno se desarrolla en un único decorado. Espacios que con el paso de la cinta y la madurez de los personajes de la periodista y el alumno se amplían.
El mensaje mantenido en el film no admiten ambigüedad pero si su respuesta. El film termina con una cruel conclusión; ¿o quizás no? Al espectador le tocará juzgar.
Como en toda película antibélica americana, el chovinismo barato aparece sin rubor alguno. Así vemos como los soldados deciden morir de pie ya moribundos para honrar a la Patria. Había que saber si aquellos corderos que envían ejércitos a luchar estarían también dispuestos a morir por el País.




